Centro Residencial

¿Qué hacemos?

Residencia de Apoyo Intermitente o Limitado (R.A.L.): 

Se presta atención a personas con discapacidad con necesidades de apoyo intermitente o limitado y con cierta autonomía personal que, por distintas razones, tengan dificultad para tener una integración familiar normalizada. Su objetivo es garantizar los servicios de alojamiento y manutención y prestar apoyo en las actividades que precisen.

Residencia de Apoyo Extenso (R.A.E.):

Se presta atención y asistencia integral de aquellas personas con discapacidad y necesidades de apoyo extenso o generalizado que no pueden acudir a otros centros, siempre que precisen de la ayuda de otra persona para la realización de las actividades de la vida diaria y que no pueden ser atendidos en su medio familiar, prestando al mismo tiempo tratamientos especializados para desarrollar al máximo sus potencialidades.

¿A quién va dirigido?

El perfil de los usuarios de Residencia de Apoyo Limitado o Intermitente son  personas con discapacidad mayores de 18 años que tengan reconocido un grado de minusvalía igual o superior al 33 %, que no presenten necesidades de apoyo específico y con habilidades adaptativas suficientes para la vida en el hogar y la convivencia que requieran una supervisión general en las actividades de la vida diaria. Excepcionalmente, atendiendo a circunstancias debidamente acreditadas, podrán acceder personas mayores de 16 años.

Los usuarios de Residencia de Apoyo Extenso son aquellas personas mayores de 18 años, salvo que concurran problemas familiares que aconsejen la atención en edad inferior, en cuyo caso podrá rebajarse la edad hasta los 16. Deben estar empadronadas en la Comunidad Autónoma de Extremadura durante los doce meses anteriores a la solicitud del servicio, y deben precisar una atención constante para las actividades de la vida diaria, con el reconocimiento por parte del CADEX de un grado de minusvalía igual o superior al 75 %.

¿Cuáles son los objetivos?

1. Prestar una atención integral y personalizada a todos y cada uno de los residentes.

2. Ofrecer servicios de alojamiento y manutención.

3. Garantizar la atención médico-sanitaria con medios propios o concertados.

4. Garantizar un tratamiento integral a todos los residentes desarrollando el máximo potencial evolutivo individual en sus diferentes aspectos: físico, psíquico, funcional, relacionan y ocupacional, teniendo en cuenta el entorno y sus propias necesidades.

5. Favorecer la adaptación del residente en una convivencia positiva con su grupo de iguales, así como la integración en la vida diaria del centro.

6. Potenciar la coordinación con la familia para unificar criterios con el fin de llevar a cabo un plan de actuación conjunto.

7. Procurar el máximo de calidad de vida de los residentes.

8. Procurar un entorno doméstico y familiar donde conceptos como privacidad, propiedad, seguridad física y psicológica, relaciones interpersonales, confianza y estabilidad, deben ser protegidos.

Recursos Humanos

Personal de Atención Directa

centro residencial

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